La organización de nuestro Movimiento se estructura de tal forma que pueda dar respuesta a las exigencias que la estructura pastoral diocesana le presente. Por ello, la organización del Movimiento es a nivel parroquial, decanal, zonal y diocesana.
A nivel diocesano, el Movimiento de Renovación Carismática Católica cuenta con: Un Equipo Coordinador Diocesano y un Consejo Diocesano.
Equipo Coordinador Diocesano del Movimiento:
Es el principal órgano del Movimiento. Está integrado por:
El Coordinador Diocesano (quien lo preside).
El Asistente Eclesiástico.
Los Coordinadores de las Zonas Pastorales.
El Coordinador General de los Ministerios Diocesanos.
El Coordinador General de Apostolados.
El Coordinador de Administración.
Y algunas personas invitadas, según las necesidades del Movimiento.
Este Equipo Coordinador puede ser apoyado por un Consejo Diocesano, compuesto por los Coordinadores de cada Zona Pastoral, de los Coordinadores de cada Ministerio Diocesano, y de los Coordinadores de cada Apostolado. Es de desear que participen también, como miembros del Equipo Coordinador, con los mismos derechos, los cónyuges de los miembros ya mencionados, siempre que pertenezcan al Movimiento de Renovación Carismática Católica y asistan asiduamente. Todos los que participan en el Equipo tendrán voz y voto.
Sus funciones principales son:
Discernir el caminar del Movimiento, dentro de los planes y lineamientos de la Iglesia diocesana.
Definir el rumbo del Movimiento para que sea siempre fiel a su naturaleza y misión.
Conocer, aprobar y evaluar los programas de trabajo de los Coordinadores de cada Zona Pastoral, de los Ministerios Diocesanos, de los Apostolados y de la Administración.
Elaborar el programa de trabajo de cada año.
Nombrar, cuando lo considere necesario, comisiones temporales para tareas específicas.
Determinar los criterios para la organización, realización y evaluación de las actividades del Movimiento.
Para cumplir estas funciones, el Equipo Coordinador Diocesano debe sesionar periódicamente, según el calendario establecido al inicio del año, y de acuerdo a las necesidades del programa anual. El Coordinador Diocesano puede convocar cuando lo considere pertinente, a reuniones extraordinarias. Para ser más eficaz en sus reuniones, el Equipo Coordinador Diocesano puede nombrar, de entre sus miembros, los cargos que considere necesarios, entre los que no puede faltar el de Secretario, cuya función principal será llevar al día el libro de actas.
El Equipo Coordinador Diocesano procurará siempre tomar las decisiones importantes, en consenso general. Cuando esto no fuese posible, podrá recurrir a votación, en cuyo caso se requerirá la mayoría de los votos de quienes estén presentes, para asuntos ordinarios; y el 75% de todos sus miembros, para modificar estos estatutos.
Para que una sesión del Equipo Coordinador Diocesano sea válida, se requiere, cuando menos, la presencia del 50% +1 de sus miembros. Cuando el Coordinador Diocesano y el Asistente Eclesiástico, en conciencia, juzguen que se ha propuesto algo inconveniente, podrán suspender la sesión, para que el tema en conflicto se lleve a la oración, antes de tener una nueva sesión.
El Coordinador Diocesano
Debe ser una persona de buena fama, de oración, abierta a la acción del Espíritu Santo, con arraigo y conocimiento profundo del Movimiento de Renovación Carismática Católica, al cual debe pertenecer con una antigüedad mínima de diez años; de sólida formación doctrinal, con conciencia eclesial y capaz de trabajar en equipo.
El Coordinador Diocesano es responsable ante el Sr. Obispo de la marcha del Movimiento, que se encuentra bajo su vigilancia y dirección. Es elegido por el Obispo, para un período de dos o tres años entre una terna de candidatos que le presenta el Equipo Pastoral Diocesano. La terna mencionada será elegida por el Equipo Coordinador Diocesano, con votación escrita y secreta, ante la presencia del Asistente Eclesiástico.
En caso de renuncia, incapacidad o defunción del Coordinador Diocesano, el Equipo Coordinador Diocesano, con voto secreto, en Asamblea extraordinaria y con la presencia del Asistente Eclesiástico, propondrá al Sr. Obispo una terna, para que, si le parece bien, de esa terna él nombre al siguiente Coordinador.
Pertenece, en virtud de su cargo, al Consejo Nacional de la Renovación Carismática Católica.
Sus principales funciones son:
Animar y coordinar la marcha del Movimiento.
Presidir y coordinar el Equipo Coordinador Diocesano, en el que tiene voto de calidad.
Nombrar, ratificar y, en su caso, remover, por justa causa, a los miembros del Equipo Coordinador Diocesano.
Representar al Movimiento Diocesano ante los organismos del Movimiento de Renovación Carismática Católica del país y del extranjero, ante las autoridades eclesiásticas, ante los organismos de pastoral y otros movimientos de la Diócesis.
Presentar al Sr. Obispo un informe anual de la marcha del Movimiento y de su estado financiero.
Respetar y hacer cumplir la letra y el espíritu de los Estatutos del Movimiento.
Asistente Eclesiástico
El Asistente Eclesiástico, debe ser un sacerdote con formación adecuada en el espíritu del Movimiento de Renovación, y con una actitud de aceptación del mismo, basada en el deseo de crecer en los dones del Espíritu Santo, debiendo ser consciente de reunir a la comunidad, no alrededor de sí mismo, sino de Cristo, y no para sí mismo, sino para Cristo. Los sacerdotes que participan en el Movimiento desempeñan una función de asesoría. Coordinar esta función es responsabilidad del Asistente Eclesiástico, de acuerdo con el Equipo Coordinador.
El Asistente Eclesiástico es nombrado por el Sr. Obispo, en diálogo con el Equipo Coordinador Diocesano que sugiere candidatos. Es miembro del Equipo Coordinador Diocesano, en cuyas deliberaciones participa con voz y voto, teniendo voto de calidad.
Debe participar plenamente en la vida del Movimiento, asumiendo, como propios, su misión y sus medios, y ubicándolos en el contexto de la misión de la Iglesia. Asimismo, como todo sacerdote, debe descubrir con sentido de fe, reconocer con gozo y fomentar con diligencia, los múltiples carismas de los laicos.
Tiene las funciones de unión entre el Sr. Obispo del lugar y Movimiento, de ser artesano de la unidad, promoviendo la integración del Movimiento en la Iglesia Diocesana. Su función primordial es aportar al Movimiento su carisma sacerdotal, ofreciéndole acompañamiento en su crecimiento espiritual y en su ortodoxia doctrinal, señaladamente mediante el anuncio de la Palabra y la administración de los Sacramentos, y sosteniendo este anuncio con el testimonio de vida.
Por ser Asistente de una Asociación de Laicos, el Asistente Eclesiástico debe respetar las funciones de dirección y gobierno que competen a ellos, y colaborar respetuosa, fraternal y fielmente con los mismos, así como alentar y orientar sus iniciativas apostólicas. |