Elementos también constitutivos de la Asamblea de Oración Carismática son: La Palabra de Dios, que, proclamada y acogida en oración, realiza el diálogo de Dios con el hombre, pues a Dios hablamos cuando oramos, y lo escuchamos cuando leemos su Palabra. Al orar en torno a la Escritura, ésta va llegando cada vez más a la mente y al corazón de los fieles, y los acerca a la sublimidad del conocimiento de Cristo Jesús, el Señor.
Todos los cristianos estamos obligados a manifestar con el ejemplo y el testimonio de la Palabra, "el hombre nuevo" de que nos revestimos por el Bautismo que fue fortalecido en la confirmación, por la virtud del Espíritu Santo. La Asamblea de Oración Carismática es lugar propicio para compartir, con sencillez y gratitud, las maravillas que Dios obra en cada uno, dando, así, motivo de una sólida edificación espiritual.
En la Asamblea de Oración Carismática puede haber un tiempo breve dedicado a la instrucción sencilla, en orden a orientar y alentar la oración de la comunidad, impartida por quien coordina la oración, o por quien se elija, pero jamás en el desarrollo de la Asamblea.
El gozo, la libertad y la espontaneidad caracterizan a la Asamblea de Oración Carismática. Sin olvidar que Dios no es un Dios de confusión, sino de paz, y que se ha de hacer todo con decoro y orden. Sacerdotes y líderes deben cuidar que no se extinga el Espíritu, en quien reside la dirección última de la oración. Teniendo en cuenta que una señalada gracia del Movimiento de Renovación Carismática Católica, para la Iglesia, es esa vitalidad imprevista y siempre nueva de la acción del Espíritu Santo y sus dones.
Se debe tener siempre en consideración que la vida de fe de un cristiano adquiere su expresión más perfecta en la Celebración Eucarística, fuente y cumbre de la vida cristiana y de la acción de la Iglesia. Ya que ninguna comunidad cristiana se edifica si no tiene su raíz y quicio en la Celebración de la Eucaristía, las Asambleas de Oración Carismática deberán buscar que sus miembros, de acuerdo a las circunstancias del tiempo y lugar, participen asidua, plena y activamente en la Fracción del Pan, por la cual somos elevados a la comunión con el Señor y entre nosotros, se significa y realiza la unidad de la Iglesia, se actualiza el misterio de nuestra salvación y se nos da la prenda de la vida futura.
Así, pues, los miembros de la Asamblea han de procurar participar de la Eucaristía en el seno de la comunidad parroquial, lugar de encuentro en el que todas las fuerzas se integran en la unidad, de forma que se haga visible el misterio y la misión de la Iglesia. |