Este movimiento de renovación espiritual, mundialmente conocido como Renovación Carismática Católica, fue reactivado en nuestros tiempos por Dios en el año de 1967, en los Estados Unidos. Un pequeño grupo de la Universidad de Duquesne, en Pittsburg, experimentó una profunda renovación espiritual. Los participantes entraron en contacto real y personal con Cristo viviente, y experimentaron manifestaciones de ciertos carismas que existieron en la Iglesia primitiva. Transformados por esta experiencia de salvación en el poder del Espíritu Santo, se sintieron llamados a vivir un seguimiento de Cristo de un modo nuevo, más profundo, y decidieron empezar un estilo de vida diferente.
Partiendo de este pequeño grupo de oración, la experiencia se ha difundido con el ímpetu de un nuevo Pentecostés, hasta hacerse presente, en la actualidad, en numerosos países del mundo.
A México llegó a fines del año de 1970, cuando se celebró en la Ciudad de México el Primer Retiro de Renovación en el Espíritu Santo, surgiendo así el primer grupo de oración. A partir de entonces, y, sobre todo, del primer Congreso celebrado un año después, esta grandiosa obra del Espíritu Santo y sus frutos se han multiplicado y difundido por toda la República Mexicana.
Este Movimiento de Renovación llegó a la Ciudad de Guadalajara en Septiembre de 1972, cuando surge el primer Grupo de Oración. Desde entonces se ha extendido prácticamente a todos los rincones de la Arquidiócesis.
Naturaleza del Movimiento de RCC
El Movimiento de Renovación Carismática Católica es, en la Iglesia Diocesana, un Movimiento de renacimiento espiritual bajo el signo de Pentecostés.
Porque el Espíritu Santo es la fuente y el motor de la renovación de la Iglesia de Cristo, nuestro Movimiento brota del corazón de la comunidad eclesial como un himno de confianza incondicional en la presencia omnipotente del Espíritu Santo en el mundo, que tiende a obrar en el Pueblo de Dios con una efusión carismática similar a la de Pentecostés en la Iglesia primitiva, y produce los mismos frutos:
La experiencia de un encuentro personal con Cristo vivo y Resucitado, que salva.
Una renovación interior profunda; una auténtica y constante conversión.
Un ímpetu apostólico decidido a testimoniar al Señor Jesús, a edificar la Comunidad Cristiana.
La presencia de carismas espirituales, que se mencionan en Corintios 12.
El Movimiento de Renovación Carismática Católica, es una expresión del constante Pentecostés que el Espíritu Santo realiza en la Iglesia y en cada uno de sus miembros. Se enmarca dentro del movimiento renovador que el Señor Jesús, por su Divino Espíritu, alma de la Iglesia, está realizando hoy día en ella, bajo diferentes formas y en diversos ambientes, en especial, a partir del Concilio Vaticano II.
El Movimiento de Renovación Carismática Católica, en nuestra Arquidiócesis de Guadalajara, se dinamiza con esa corriente espiritual y encuentra su razón de ser en función de ella, expresión de la Iglesia en constante renovación.
Misión del Movimiento de RCC
Según su naturaleza, el Movimiento de Renovación Carismática Católica tiene como objetivo promover una espiritualidad carismática en los católicos que los capacite para vivir la vida en el Espíritu Santo y para colaborar en la misión integral de la Iglesia. Este Movimiento ha surgido de la Iglesia, se encuentra en el corazón de la Iglesia y es para la Iglesia. Se siente y se sabe parte del Pueblo de Dios, que expresa su vida de comunión y servicio evangelizador en diversos niveles y bajo diversas formas históricas.
Esa espiritualidad que proponemos quiere ser decididamente carismática, esto es, nutrirse de la amplísima gama de los carismas recibidos de Dios, que, perteneciendo a la naturaleza misma de la Iglesia, se ordenan a su edificación como cuerpo de Cristo y pueblo de Dios, y a la instauración del Reino, del que aquélla es germen. Reino que se expresa, desde este tiempo, como fraternidad solidaria, como compromiso por la justicia y, en general, por armonizar las realidades de este mundo con el designio de Dios.
El Movimiento de Renovación Carismática Católica debe conocer muy bien los carismas y estar abierto a ellos, para ejercerlos dentro de la comunidad.
Los carismas son dones que da el Espíritu Santo, para la santificación de los hombres y la edificación de la comunidad cristiana. "Hay diversidad de servicios, pero el Señor es el mismo. Hay diversidad de actividades, pero uno mismo es el Dios que activa todas las cosas en todos. A cada cual se le concede la manifestación del Espíritu para el bien de todos."(1 Corintios 12:4-7)
Los carismas pueden ser ordinarios y extraordinarios. Los primeros son aquellos dones comunes y sencillos que Dios nos regala para realizar obras de provecho para la comunidad. Por ejemplo: la facilidad de palabra, el liderazgo, la alegría, etc. Los segundos, llamados carismas extraordinarios son gracias sobrenaturales que Dios concede a su Iglesia. Estos carismas ocuparon en la Iglesia primitiva un lugar sobresaliente, con el paso del tiempo se fueron perdiendo sin dejar de existir. Una de las gracias que Dios concedió al Movimiento de Renovación Carismática Católica es la revelación y la rehabilitación de estos carismas extraordinarios. San Pablo enumera nueve de ellos en 1 Corintios 12:7-11, y son los siguientes: Hablar con sabiduría, hablar con ciencia, el don de la fe, el don de curación, el don de milagros, el don de profecía, el don de discernimiento, hablar en lenguas y el don de interpretación de lenguas. El mismo Concilio Vaticano II nos dice: "El Espíritu Santo distribuye gracias especiales en los fieles, haciéndolos aptos para obras útiles para renovación y mayor edificación de la Iglesia. Los carismas extraordinarios y los comunes deben de recibirse con gratitud, porque ambos son necesarios en la Iglesia." (L.G. 12)
La espiritualidad carismática promueve la transformación interior y conversión profunda del hombre, por la experiencia personal de Jesús vivo y de la acción del Espíritu Santo. En consecuencia, el Movimiento de Renovación Carismática Católica desea vivir en plenitud el permanente Pentecostés de la Iglesia.
En el cumplimiento de esta misión, el Movimiento se hace acompañar de María, la Virgen Madre de Dios. Ella, la llena de gracia, que antes de Pentecostés imploraba junto con los Apóstoles el don del Espíritu Santo y cuya fe precede al testimonio de la Iglesia, acompaña en su caminar al Movimiento de Renovación Carismática Católica y, en su calidad de testigo excepcional del Misterio de Cristo, es modelo de fe, de caridad y de unión perfecta con Él, y Madre que implora para sus hijos el don del Espíritu Santo.
Para lograr su misión, el Movimiento de Renovación Carismática Católica propone los medios necesarios y adecuados, a saber: Asamblea de Oración Carismática, Curso de Evangelización Fundamental, Formación Básica y Pequeños Grupos de Oración.