"Toda sabiduría viene del Señor, y con Él está por siempre. La arena de los mares, las gotas de la lluvia, los días de la eternidad, ¿quién los puede contar? La altura del cielo, la anchura de la tierra, la profundidad del abismo, ¿quién los alcanzará?
Antes de todo estaba creada la Sabiduría, la inteligente prudencia desde la eternidad. La raiz de la sabiduría, ¿a quién fue revelada? Sus recursos, ¿quién los conoció?
Sólo uno hay sabio, en extremo temible, el que en su trono esta sentado. El Señor mismo la creó, la vio y la contó y la derramó sobre todas sus obras, en toda carne conforme a su largueza, y se la dispensó a los que le aman." (Eclesiástico 1:1-10) |