Los tres dones que se refieren a la inteligencia son muy parecidos, y prácticamente sólo se diferencian en algunas modalidades.
La palabra entendimiento viene del verbo latino intelligere = intus legere = leer interiormente el significado de las cosas. Entender es penetrar con la mente el interior de las cosas.
Cuando nacemos, nuestro entendimiento es como un pizarrón en donde nada hay escrito.
Así, primero empezamos a conocer las cosas sensibles, y aprendemos lo que es el hambre, la sed, el frío, el calor, nos sentimos a gusto cuando dormimos tranquilos y no nos molestan los ruidos violentos.
Luego, conocemos las cosas materiales; y pronto entendemos lo que es una silla, una mesa, una bicicleta.
La maravillosa computadora de nuestro entendimiento pronto va entendiendo las cosas inmateriales: lo grande, lo feo, lo listo, lo tonto, lo desagradable.
Todos hemos oído hablar del amor, pero sólo cuando estamos enamorados entendemos, en el interior de nuestra alma, lo que eso significa; penetramos en el interior de esa realidad. Estamos ya en el entendimiento de las cosas espirituales.
Así, en nuestra vida vamos entendiendo lo que significa ser grande, ser pequeno, ser listo, ser tonto, ser inteligente, ser simpático. Son ideas que van mas allá de lo material que decir: esto es una silla, una mesa, una bicicleta.
Cuando Dios nos da la fe, nos hace creer en su existencia, aunque sólo hasta después sepamos cómo es Dios. Cuando el Espíritu Santo nos da su Don de Entendimiento, nos hace entender que ese Dios Todopoderoso nos ama con predilección y nos tiene preparado un cielo.
El don sobrenatural del entendimiento nos da a conocer el sentido de Dios, su existencia y su presencia en nosotros. |