En la actualidad es fácil explicar este don porque conocemos lo que es la ciencia humana, tan formidable y tan avanzada. La ciencia humana no merece mayor comentario, sobre todo porque estamos dentro de la Era Cibernética con la práctica de la computación para todo.
¿Qué es la ciencia como don del Espíritu Santo? Es la forma como Dios conduce al ser humano para que avance hacia Él, es el regalo que nos hace de mostrarnos su Reino, y es comunicarnos la ciencia de los santos.
La ciencia de los santos es el don de aquellos que poseen la gracia de Dios; y por tenerla, llevan en su alma al Espíritu Santo como guía de sus movimientos.
El Don de Ciencia nos hace comprender divinamente a las criaturas, para que por ellas nos podamos elevar hasta Dios.
Santo Tomás tiene varios tratados para probar la existencia de Dios, y uno de ellos se llama La Cuarta Vía = La Prueba de la Existencia de Dios a Través del Análisis de los Grados de Perfección o la Bondad de los Seres. Santo Tomás analiza el grado de perfección de los seres.
El primer grado es el de los seres inanimados.
Todos sabemos que en el mundo de los seres microscópicos como son los átomos existe el movimiento interatomico, pero no el movimiento propio, sino inanimado de fuerzas, valencias, polos, afinidades, etc. Todo esta lleno de fuerzas eléctricas y magnéticas. Todo esto ha sido creado por una fuerza admirable, a quien llamamos Dios.
Igual sucede con el mundo de los astros con su inmenso orden misterioso y preciso en su viajar por el espacio. Y Santo Tomás va analizando cualidades y descubriendo unos mundos maravillosos de perfección, que sólo pudieron haber sido hechos por Dios, como Creador. Y concluye: "El mundo inanimado cumple perfectamente con los mandatos de Dios y las disposiciones de Dios, que es la única explicación de la presencia de estos seres en el Universo."
El segundo grado es el mundo de los seres organizados, que tiene tres niveles:
Los vegetales. Y ahí Santo Tomás analiza las perfecciones de las plantas, con su nacer, crecer, desarrollarse y morir, en perfecta armonía con su creación, siguiendo fielmente las cualidades de alguien que existió desde la profunda eternidad, a quien llamamos Dios y quien les enseñó un distinto existir. Y así, la rosa es rosa, y el nogal es nogal.
El mundo animal. El mundo animal es maravilloso, y cuando lo analizamos nos admiramos del instinto de las abejas con sus panales, los diques de los castores, el admirable aprendizaje de los delfines, los perros y los caballos. Y así, este mundo también cumple a la perfección con los planes de Dios. Y concluye: "Hay alguien Omnipotente y Todopoderoso a quien llamamos Dios."
El mundo de los seres inteligentes. Este universo tiene tambien tres grados: 1) El mundo humano: La reflexión; podemos concebir ideas, juzgar y racionar. 2) El universo angélico: La intuición. 3) El universo de Dios: La simple visión, la inteligencia pura.
El Don de Ciencia que nos da el Espíritu Santo es la capacidad de llegar a Él, sobrenaturalmente, analizando la excelencia y bondad de los seres del Universo.
Y el fruto de esta ciencia sobrenatural, no es llegar a decir y proclamar la excelencia del ser humano, sino en llegar a entender que todo el Universo, en comparación de Dios, es solo vanidad. Vanidad de vanidades y todo vanidad.
Cuando el ser humano llega a esta conclusión, sólo quiere amar a Dios y seguir su camino. Y el Espíritu Santo mueve a las almas por este camino y las conduce hacia el Cielo.
Cuando el Espíritu Santo llega a la Ciencia del hombre, lo hace ver que nada ni nadie vale la pena si no es Dios y lo que pertenece a Dios y lo que Dios ama.
"Oh, hijos de los hombres, ¿hasta cuándo tendrán el corazon vacío? ¿Por qué aman la vanidad y buscan la mentira?" (Salmo 4:3) |