Los dones del Espíritu Santo son cualidades que Dios regala a los seres humanos.
Como lo veremos más adelante, al estudiar el Don de Ciencia, las cualidades humanas tienen grados.
El primer grado es el conjunto de cualidades de elementos químicos que posee nuestro cuerpo: yodo, fósforo, potasio, litio, etc. Estas cualidades no las vamos a analizar aquí.
El segundo grado son las cualidades humanas: fuerza física, destreza manual, velocidad de movimientos, agilidad corporal, etc. Este segundo grado de perfecciones tampoco lo vamos a considerar.
En el tercer grado se encuentran las cualidades espirituales, como son:
Entendimiento
Ciencia
Sabiduría
Fortaleza
Consejo
Piedad
Temor de Dios
Estas cualidades, en mayor o menor grado, las tenemos todos, desde que el ser humano fue creado. En toda la historia humana el hombre ha lucido estas cualidades en su vida personal, familiar, en sus relaciones humanas; en el gobierno de sus regiones y en sus países.
Pero al correr de los tiempos, cuando Dios hace aparecer en el mundo a su Hijo Jesucristo, Éste promete a sus Apóstoles y discípulos la presencia de un ser especial, a quien Él llamó Dios Espirítu Santo, quien va a apoderarse de las almas de los seres humanos, y va a transformar estas cualidades espirituales en virtudes sobrenaturales, enfocadas hacia la santificación de las almas, hacia la posesión por Dios de estas almas, y hacia el apostolado que necesariamente tendrán que ejercitar estas almas, con respecto a sus prójimos para colaborar a la fundación y expansión de una nueva Iglesia, la Iglesia Católica, que Jesús fundó y el Espirítu Santo cuidó y cuida de su expansión.
Los dones espirituales que vamos a analizar, y que se van a convertir en dones sobrenaturales, son siete. Estas bellísimas cualidades han querido ser atendidas especialmente por el Espíritu Santo para incrementar la santidad de las personas y llevarlas al cielo.
Cuando el Espíritu Santo inundó con su plenitud a María y engendró en ella a Jesús, le regaló todas estas cualidades, pero infundió a estas virtudes su toque sobrenatural, que ella nunca perdió.
¿En qué consiste ese toque del Espíritu Santo? En que la persona que posee estos dones, se transforma totalmente y sube de nivel como persona. Se reviste de la Presencia de Dios, de la virtud de Dios, del Amor de Dios y de la primogenitura de Dios.
Nos debe de quedar muy claro, por ejemplo, que una persona puede aplicar sus dones espirituales de conocimiento, ciencia y sabiduría, y aplicarlos al estudio de la teología.
Esa persona podra ser un excelente teólogo, lleno de tremendos conocimientos sobre Dios y su realidad; pero eso no le quita que pueda ser gran pecador, persona malvada y perversa. Persona alejada de Dios. Lutero fue un gran sabio, pero rechazó a la Iglesia de Dios y la obediencia al Romano Pontífice.
En el momento en que el Espíritu Santo, por el bautismo o por otras circunstancias inunda a los seres humanos con su Presencia, inmediatamente sublima la naturaleza, aunque no la transforme.
Dejaremos, pues, el estudio de estos dones en el plano espiritual, para enfocarlos en el plano sobrenatural poseídos e iluminados por el Espíritu Santo.
Cuando nuestros hijos recién bautizados estén ante nosotros, debemos darles un beso porque besaremos al Espíritu Santo que en ellos habita.
Nuestra educación en ellos será tratar de hacer que nunca pierdan estos dones, como sucedió con María. Recordemos que la Iglesia Católica de hoy afirma que el fin primario del matrimonio es la santificación del cónyuge y de los hijos.
Y pidamos a la hermosa Virgen María que nos ayude a educarlos. Nuestros hijos necesitan saber qué cosa son los dones del Espíritu Santo, para que los cuiden, porque nadie ama lo que no conoce.
Para conocer a detalle cada uno de los dones del Espíritu Santo, haz click en los siguientes links:
El Don de Entendimiento
El Don de Ciencia
El Don de Sabiduría
El Don de Fortaleza
El Don de Consejo
El Don de Piedad
El Don de Temor de Dios
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